Enamorarse de tu idea y no emprender
Principios de febrero tienen algo especial: el ambiente se llena de corazones, promesas y frases bonitas con mucho marketing, muy heteronormativo y que cuela hasta la médula.
Y hoy ese enamoramiento lo quiero enlazar con una imagen que me vino y suelo ver en mujeres emprendedoras (y que no se habla tanto):
Futuras emprendedoras enamoradas de sus ideas … pero que no las emprenden.
No porque no valgan. No porque tú no seas capaz. Sino porque una cosa es amar una idea… y otra es sostenerla en la vida real. (ya sabéis que este newsletter es de lo más realista).
Y Lo escribo desde la experiencia acompañando a mujeres que emprenden, se reinventan y buscan independencia económica. Porque ese es uno de los mayores propósitos: vivir, haciendo lo que te gusta, analizando siempre el contexto y las personas que te rodean.
Y si este tema te toca, quiero que lo leamos con cariño ahora.
El “enamoramiento” de la idea es precioso… pero tiene truco
Enamorarte de tu idea suele venir con esto:
1. Te ilusiona. Te da energía. Te hace sentir “esto sí”.
2. Te ves ya ahí: ayudando, creando, facturando, aportando valor.
3. Te emociona contarla (aunque sea solo a una amiga o en tu cabeza o con la IA).
Y eso está bien. Ese fuego inicial es valioso. El problema llega cuando ese enamoramiento se convierte en refugio o en ansiedad.
Porque mientras la idea vive en tu mente, es perfecta. No tiene críticas, no tiene mercado, no tiene precios, no tiene clientes difíciles, no tiene “noes”. No tiene facturas.Y ahí es donde muchas se quedan atrapadas sin darse cuenta, en un quiero y no puedo.
Señales de que estás enamorada de tu idea… pero no la estás emprendiendo
Te comparto señales muy reales que veo una y otra vez:
1. Te preparas sin parar, pero no sales al mundo. Cursos de emprendimiento, de redes sociales, de IA, te haces logos en Canvas, nombres, mil cambios… y cero oferta clara.
2. Quieres tenerlo perfecto antes de empezar. Y eso en emprendimiento es una trampa elegante además de un gran ladrón del tiempo, el PERFECCIONISMO.
3. Te da vergüenza venderlo. No porque sea malo, sino porque vender te expone y crees que no sabes hacerlo.
4. Te asusta elegir. Entonces lo dejas “abierto” para no renunciar a nada… y no avanzar con nada. Y así, te sientes la mujer orquesta con el síndrome de la impostora, y si te corresponde, malamadre – malacompañera – malahija, en definitiva mala por todo.
5. Esperas a “sentirte segura” para actuar. Y muchas veces la seguridad llega después del primer paso, no antes. El camino se hace dando pasitos hacia adelante y no desde la casilla de salida y proyectando todo el rato. Consejo: obviamente no renuncies a lo loco, ni a tu puesto de trabajo, si es que lo tienes, y lanzarte en modo piscinazo!
Si te reconoces en algo: respira. Esto no es para juzgarte, es para comprenderte, para «acuerparnos».
La parte que nadie te dice: emprender es el paso del amor a la realidad
Enamorarte de tu idea es como el inicio de una relación, qué lindo, verdad?: todo es ilusión, posibilidades, mariposas. Emprender es la convivencia: hacerlo con días buenos, con dudas, con cansancio, con límites, con “hoy no salió”. Y aun así sostenerlo, acompañarlo.
Por eso muchas ideas no mueren por falta de talento. Mueren por falta de estructura simple, por exceso de exigencia y porque a veces las circunstancias no acompañan tristemente.
Tres claves (cercanas) para pasar del “me encanta” al “lo estoy haciendo”
(No son tareas, son criterios para decidir desde un lugar más sano):
1) Que sea simple no significa que sea pequeño. Tu idea necesita una versión sencilla para salir. Lo grande se construye después.
2) La validación no es una prueba de tu valor. Que alguien no compre no significa “no sirvo”. Significa “hay que ajustar y sigo”.
3) Tu idea no necesita perfección; necesita dirección. Mejor un paso imperfecto con claridad, que meses de perfección sin movimiento. Hay que usar herramientas que te ayuden a llevarlo a cabo.
Cierro con una pregunta (de verdad) , aprovechando este mes “de enamoradas”…
¿De qué idea estás enamorada ahora mismo… y qué es lo que te frena para emprenderla?
Si te nace, respóndeme en comentarios. Te leo y, te devuelvo una mirada práctica y humana, y si necesitas ayuda, ya sabes dónde encontrarme.
(PD: Si te gustó el primer capítulo en LinkedIn, este es el segundo hilo que más aparece en conversaciones reales con emprendedoras. NO ESTÁS SOLA.)