España gana con fútbol: liderazgo, equipo y juego limpio
Ha pasado más de una semana desde que España se proclamó campeona del mundo y seguimos celebrándolo.
Aunque hoy nuestra atención está, con razón, en los incendios que golpean distintos territorios de nuestro país y en todas las personas que trabajan frente al fuego, quería aportar una reflexión que va más allá del resultado deportivo del Mundial.
Soy futbolera desde siempre y ya estoy preparándome para vivir el Mundial femenino de Brasil 2027. Por eso, no escribo para enfrentar a España y Argentina, ni para convertir una final en una disputa entre países. Tengo familia, muchas amigas y seguidoras argentinas y sé que ninguna selección representa toda la diversidad de una sociedad tan maravillosa.
Escribo desde una mirada amplia y con perspectiva para preguntarnos: ¿qué podemos aprender de esta final sobre liderazgo, valores y convivencia?
1. La historia no gana los partidos
Antes de la final, algunos discursos parecían considerar que Argentina tenía una especie de derecho adquirido sobre la victoria por su historia, por Messi y por ser la vigente campeona.
Pero ningún país es propietario del fútbol.
Argentina, Brasil, Uruguay, España y muchas otras selecciones han construido la grandeza de este deporte. La trayectoria merece respeto, pero no concede una victoria anticipada.
España conoce bien esta lección. Después de ganar la Eurocopa de 2008, el Mundial de 2010 y la Eurocopa de 2012, llegó a Brasil 2014 como campeona de todo. Sin embargo, quedó eliminada en la primera fase. El éxito pasado no garantiza el futuro.
En el fútbol y en las organizaciones, no basta con recordar quién fuiste: tienes que demostrar quién eres hoy.
2. España fue a buscar la victoria
La final mostró dos propuestas muy diferentes.
- España quiso tener el balón, construir, avanzar y generar oportunidades. España insistió, se equivocó, volvió a intentarlo y mantuvo su identidad.
- Argentina trató de resistir, interrumpir el juego y llevar el partido hacia un terreno mucho más físico. Defender es legítimo. Lo que deberíamos cuestionarnos es qué ocurre cuando toda una estrategia consiste en impedir que el otro juegue sin construir una alternativa propia.
También en el liderazgo encontramos personas que crean, proponen y abren caminos, mientras otras concentran su energía en bloquear, desacreditar o esperar que alguien fracase.
Impedir que otra persona avance no significa que tú estés construyendo algo.
3. La dureza no puede sustituir al talento
Una final contiene intensidad, contacto y emociones difíciles de gestionar. Pero competir con fuerza no es lo mismo que intimidar.
España fue inteligente al no responder a cada provocación ni abandonar completamente su forma de jugar. Eso también es liderazgo emocional: conservar tu identidad cuando intentan arrastrarte hacia un terreno que no es el tuyo.
Durante demasiado tiempo se ha asociado el liderazgo masculino con la agresividad, mientras que la cooperación, el cuidado y la inteligencia emocional se consideraban cualidades secundarias.
El fútbol femenino lleva años demostrando que se puede competir con la máxima exigencia y practicar el fair play: respetar a las rivales, al arbitraje, al público y al propio deporte. No porque las mujeres sean naturalmente más pacíficas, sino porque muchas jugadoras han construido formas de competir en las que la ambición no exige humillar a la adversaria.
El juego limpio no es debilidad. Es autocontrol, responsabilidad y educación.
4. Saber perder también es liderazgo
Después del partido llegó una de las imágenes más comentadas: mientras España levantaba la Copa, la mayoría de los jugadores argentinos permanecía orientada hacia su afición y daba la espalda al equipo campeón.
Se explicó que querían agradecer el apoyo recibido y despedirse de Messi. Es una explicación legítima, pero una cosa no excluía la otra porque había tiempo para mirar al ganador, reconocer su mérito y después acudir junto a la afición.
Saber perder no significa no sentir dolor. Significa no convertir la frustración en desprecio.
Y en medio de aquella imagen apareció una excepción: José Manuel “Flaco” López. Mientras sus compañeros miraban hacia la grada, él se giró para observar a España levantando la Copa. No sabemos qué pensó. Quizá sintió curiosidad, respeto o la necesidad de presenciar un momento histórico. Pero su gesto nos deja una pregunta poderosa:
¿Qué le hizo mirar cuando el resto del grupo decidió dar la espalda?
A veces, liderar significa conservar el criterio propio y atreverse a actuar de manera diferente.
5. Dos futbolistas que lideraron más allá del juego
Y sigo con El Flaco López porque no destacó en aquel momento por una jugada, sino por un gesto.
Algo parecido ocurre con Borja Iglesias, campeón del mundo aunque apenas disputase unos minutos. Su aportación no puede medirse únicamente por el tiempo sobre el césped. En 2023, tras el beso no consentido de Luis Rubiales a Jenni Hermoso, anunció que no volvería a la selección hasta que las cosas cambiaran y aquellos actos no quedasen impunes.
No se limitó a publicar un mensaje, sino que se implicó. Estuvo dispuesto a renunciar a la selección para apoyar a las jugadoras y exigir transformaciones reales en la Federación.
También ha utilizado su visibilidad para posicionarse contra el machismo, la homofobia y el racismo, además de reconocer el trabajo invisible de quienes sostienen al equipo.
El Flaco López decidió mirar al ganador.
Borja Iglesias decidió mirar hacia las mujeres cuando gran parte del fútbol masculino permanecía en silencio.
Dos acciones que explican mejor un liderazgo que muchas estadísticas.
6. La historia colonial no es un insulto colectivo
Después de la final también aparecieron mensajes que utilizaban el pasado colonial español para insultar a todas las personas españolas.
España debe conocer y revisar críticamente su historia. Pero la memoria histórica debe ayudarnos a comprender y reparar, no a responsabilizar colectivamente a quienes viven quinientos años después.
No podemos reclamar respeto mientras deshumanizamos a todo un país.
Tampoco es justo señalar o insultar al conjunto del pueblo argentino por las decisiones de su Gobierno y su apoyo a Israel. La responsabilidad política de un Ejecutivo no puede atribuirse a toda su ciudadanía. España, afortunadamente, ha decidido situarse del lado correcto de la historia: defender al pueblo palestino y denunciar el genocidio, la destrucción y la ocupación de su territorio.
* (Y todo esto, lo hemos visto en Redes Sociales. Reacciones de las hinchadas de los países implicados y como el fútbol también es política. Otro análisis interesante para estudiar)
7. Una bandera que vuelve a pertenecernos
Esta victoria también nos ha permitido recuperar un símbolo.
Durante demasiado tiempo, la ultraderecha ha intentado apropiarse de la bandera española como si solamente pudiera representar una determinada forma de pensar, de amar o de entender el país.
Pero la bandera vuelve a ser de todas y todos.
También de quienes defendemos la igualdad, el feminismo, la diversidad, los derechos LGTBIQ+, la acogida de las personas migrantes y una España plural. No debemos regalar nuestros símbolos democráticos a quienes pretenden utilizarlos para excluir.
Se puede celebrar a España sin renunciar a una mirada crítica, progresista y feminista.
8. Esta victoria también comenzó con las mujeres
España posee ahora los títulos mundiales masculino y femenino. Pero esta victoria no puede borrar el camino de las campeonas de 2023.
Aquellas futbolistas ganaron mientras reclamaban profesionalidad, respeto y cambios profundos dentro de su propia Federación Española de futbol. Después tuvieron que defender a Jenni Hermoso frente al abuso de poder.
Nos enseñaron que:
- Liderar también consiste en cuestionar a la institución que debería protegerte.
- Ellas no solo ganaron una Copa. Abrieron un debate social sobre consentimiento, machismo, poder, dignidad laboral y juego limpio.
- También abrieron el camino para que hombres como Borja Iglesias comprendieran que apoyar la igualdad exige algo más que unas palabras.
9. La diversidad también gana mundiales
España ganó desde una identidad colectiva, de familia y diversa.
Nico Williams representa una España que debe enfrentarse al racismo. Lamine Yamal refleja una sociedad construida también por familias migrantes. Borja Iglesias aporta compromiso social. Ferrán Torres foco y resolución, más allá de las críticas. Y el seleccionador, Luis de la Fuente, ha conseguido, armar un equipo/familia y que quienes jugaron menos también se sintieran parte de la victoria, además de pedir perdón a la Selección de Fútbol Femenino español, allá por el 2023.
Por eso, no podemos celebrar los goles de jugadores racializados y guardar silencio cuando sufren racismo, o no podemos admirar su talento y despreciar después su origen, su religión, su apellido o su familia.
La diversidad no es una concesión ni una campaña publicitaria. Es una fortaleza competitiva, social y humana. Así que, «by the way», dejen ya esa estupidez de la ultraderecha sobre la «prioridad nacional» porque sólo saben hacer el ridículo con esto.
10. Ganar también es decidir quién quieres ser.
Finalmente España ganó en fútbol y Argentina, permítanme esto, ganó en polémica.
España ganó porque jugó mejor. Pero también nos mostró una forma de liderazgo basada en el equipo, la diversidad, la inteligencia emocional y la perseverancia. En cambio, Argentina, se basó, en gran parte, en un solo liderazgo, cargado de mucha presión y dónde ni el físico, ni el juego, ni las estadísticas, le sirvieron para alzarse con la Copa del Mundo. Al igual que las conductas y liderazgos de algunos futbolistas que representan a toda la sociedad y que tanta juventud imita.
Pero España, al igual que Argentina, deben también revisar también otros aspectos como: el racismo en sus estadios, la homofobia, las desigualdades del fútbol femenino y las actuaciones de su propia Federación y la violencia machista que deja también un evento deportivo de estas características.
Porque ganar no consiste únicamente en levantar una copa. También consiste en decidir cómo compites, cómo ganas y también cómo pierdes, y qué valores dejas después del partido.
Finalmente y con esta final, valga la redundancia, os quiero dejar algunas preguntas valiosas para nuestro aprendizaje:
- ¿Cómo actuamos cuando creemos que vamos a ganar?
- ¿Cómo respondemos cuando alguien nos supera?
- ¿Somos capaces de reconocer al adversario/a , al otro/a?
Y esta última, ¿Nos atrevemos a mirar cuando todo el grupo decide dar la espalda?
(**Nota: Sobre la teorías conspiranoicas, casualidades, fakes y demás, las dejamos para otro día 🙂 ).